Hoy, 12 de agosto de 2026, con la llegada del eclipse solar, parece que tenemos que hacer algo.
Hacer un ritual. Encender una vela. Preparar nuestros minerales. Quemar un incienso. Manifestar, pedir, escribir intenciones…
Y está bien. Si eso es lo que te nace y sentís que te acompaña, hacelo.
Pero hoy, a mí, me nace vivirlo de otra manera.
El eclipse solar como una oportunidad para mirar hacia dentro
Quizás porque cada vez siento más que no todo momento especial necesita estar acompañado de algo externo. Que hay momentos en los que no necesitamos hacer, sino simplemente estar.
Estar con nosotros.
Escucharnos.
Hacer un poco de silencio y observar qué está pasando adentro.
No siempre necesitamos hacer algo
Tenemos una tendencia enorme a buscar afuera.
Buscamos respuestas, señales, herramientas que nos ayuden a sentirnos mejor o que nos indiquen hacia dónde ir.
Y las herramientas pueden ser maravillosas. Un mineral puede acompañarnos. Encender una vela puede ayudarnos a crear nuestro espacio. Un aroma puede llevarnos a un estado de calma y un ritual puede ayudarnos a poner una intención.
Pero ninguna de esas cosas puede hacer por nosotros el camino hacia adentro.
Y quizás hoy, para mí, el eclipse representa justamente eso.
Una oportunidad para parar.
Sin pedir.
Sin manifestar.
Sin esperar que algo suceda.
Simplemente escucharnos.
Nuestra luz… y también nuestras sombras
Volver a nosotros no significa mirar solamente aquello que nos gusta.
También significa animarnos a mirar nuestras sombras.
Eso que venimos evitando. Lo que nos incomoda. Las decisiones que estamos postergando. Las cosas que sabemos que ya no tienen lugar en nuestra vida, pero que por algún motivo todavía seguimos sosteniendo.
No para juzgarnos.
Simplemente para mirarlas.
Porque quizás un nuevo comienzo no siempre empieza haciendo algo.
A veces empieza dejando de hacer.
Dejando de sostener.
Dejando ir.
Y escuchando.
Hacer espacio
Quizás esa sea, para mí, la verdadera oportunidad de este eclipse solar.
Preguntarme qué cosas ya cumplieron su ciclo.
Qué quiero conservar.
Qué necesito soltar.
Y, sobre todo, desde qué lugar quiero elegir lo que viene.
No creo que tengamos que tener todas las respuestas hoy.
Tal vez simplemente se trate de hacer un poco de espacio.
Porque cuando dejamos de buscar constantemente afuera, empezamos a escuchar cosas que estaban ahí desde hace mucho tiempo.
Esta es solo mi manera de sentirlo
Nada de esto pretende ser una verdad absoluta.
Es simplemente lo que hoy siento y la manera en la que elijo vivir este momento.
Cada uno sabrá qué necesita, qué le hace bien y qué le nace hacer.
Si para vos hoy es encender una vela, hacelo.
Si es meditar con un mineral, hacelo.
Si es realizar un ritual, también está bien.
Y si simplemente necesitás quedarte un rato en silencio con vos mismo, sin hacer absolutamente nada, también está bien.
No hay una única manera.
Yo, hoy, elijo esta.
Y quizás me quede con una sola reflexión:
Porque tal vez el nuevo comienzo no esté afuera esperando llegar.
Tal vez ese comienzo empiece dentro tuyo.
